Isla de contrates

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En Islandia, la Isla de Hielo y Fuego, la energía surge por los pocos más de cien mil kilómetros cuadrados que ocupan esta maravillosa isla. Surge en forma de montañas o fiordos que se extienden en vastos espacios, surge en las cascadas y riachuelos vírgenes que manan desde las alturas… El poder de la naturaleza aparece en todas y cada una de las actividades que hacen que Islandia sea actualmente uno de los más interesantes y excitantes destinos del planeta

Los amantes de lo extremo encontrarán en Islandia el rincón ideal. Las inhóspitas condiciones meteorológicas y geográficas que confluyen en el interior de la isla se traducen en que la gran parte de la población islandesa se concentre en las zonas más cercanas a costa, así, la gran mayoría de sus habitantes viven en la capital Reykjavik. Pero si lo que buscas es un contacto con la parte más salvaje y austera de este impresionante paisaje, pon a punto tu coche. El tránsito por red de carreteras islandesas puede estar condicionado en muchas ocasiones por las condiciones meteorológicas. Durante el verano, tanto Ring Road (la principal carretera estatal) como las carreteras de segunda categoría y secundarias pueden ser recorridas sin dificultad, pero las pistas de montaña del interior sólo pueden transitarse en vehículos todo terreno, salvo que el tiempo sea muy favorable.

Pero, ¿qué puedes encontrar en Islandia? La respuesta sería tan larga que debe resumirse en una sola frase: un país de contrastes. Entre glaciares y volcanes en erupción hallarás los servicios más modernos y los hoteles más confortables. Sin embargo, no debes dejar de aprovechar la oportunidad de realizar las actividades turísticas típicas del lugar, porque la mayoría de ellas se llevan a cabo en un marco natural de belleza incomparable. Ciclismo, rutas a caballo, observación de aves, natación… Si eres un aficionado al deporte al aire libre estás de enhorabuena. Una de las actividades más usuales, las rutas a caballo, tienen su origen en tiempos remotos. Desde la llegada de los vikingos, las raíces de los caballos islandeses permanecen intactas. La experiencia de cabalgar a lomos de uno de estos vigorosos y dóciles ejemplares por cualquiera de las muchas rutas disponibles (algunas de varios días de duración) resultará inolvidable. Otra de las actividades de auge creciente son los safaris en el hielo, donde puedes elegir entre ser pasajero o conductor. Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa, es uno de los enclaves más pintorescos y populares donde practicar esta modalidad. Si lo que quieres es vivir una experiencia irrepetible, no debes perder la ocasión de embarcarte en un pesquero y lanzarte a la mar para conseguir divisar algún cetáceo. ¿Cansado de tantas emociones? Es momento de recuperar fuerzas, y nada mejor que practicar el deporte nacional, la natación. Podrás disfrutar de las aguas termales que fluyen del subsuelo en cualquiera de las más de 120 piscinas que existen en el país.

Pero nuestro viaje no estará completo sin incluir una visita a Reykjavik. La capital islandesa, a tres horas de vuelo de la mayoría de capitales europeas, es también el punto de partida hacia otras rutas turísticas, como Akureyri, en el norte o las Islas Westman en el sur. Algunos lugares de visita imprescindible son el Arbaer River Farm Museum, que alberga una colección de casa antiguas (¡y sirven unos deliciosos crêpes!), la Casa de la Cultura en Hverfisgata, donde se exhiben muestras del mundo vikingo, y el Museo Nacional, donde podrás contemplar una enorme colección de pinturas, ropas y artefactos de siglos pasados.

Y después del obligado recorrido turístico, tiempo para las compras. Podrás encontrar ropa y accesorios típicos de las grandes boutiques internacionales a precios sorprendentes, además de los habituales souvenirs. La mejor manera de estrenar tus adquisiciones es luciéndolas en cualquiera de los muchos restaurantes que alberga la ciudad. La comida italiana es uno de los recursos más socorridos, pero si lo que quieres es degustar los platos típicos, no dejes de probar el gravlax (salmón crudo con hinojo, salsa de mostaza, nata y miel) o el hratt hangikjöt (carnero ahumado sobre turba). Y para terminar con mejor sabor de boca, la noche de Reykjavik esconde un sinfín de posibilidades. Porque Islandia, además de fuego y hielo es una tierra afable y cosmopolita.

Además… viajar en Islandia con niños es muy sencillo y permite disfrutar a los pequeños de un ambiente de naturaleza virgen y paisajes espectaculares. En Islandia hay un gran número de balnearios muy adecuados para el turismo familiar. Además, es posible hacer pequeñas excursiones en barco para avistar ballenas, hacer rutas a caballo y mucho más. Los niños son muy considerados y especialmente bien recibidos en Islandia.

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Viajar a Islandia es una de las mayores aventuras que puedes realizar. La Isla de Hielo y Fuego es un paraíso natural, en el que podrás descubrir una historia increíble, una cultura sobresaliente, unos paisajes únicos, espectáculos de la naturaleza prodigiosos y especialmente gente maravillosa en un entorno privilegiado. Un viaje a Islandia es una experiencia inolvidable y así lo señalan los exigentes reporteros de la revista “National Geographic” que lo recomiendan muy especialmente.

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