Islandia es sorprendente

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Al viajar llega un punto que no importa cuánto falta por llegar, porque el camino es la aventura. Durante los viajes tendemos a pensar de manera más abstracta y relajada. Viajar es bueno para la gestión de expectativas y aprender a ser realista, para acostumbrarse a ser más flexible y permitirnos saborear el tiempo con un ritmo más pausado. Viajar hace que tu cerebro regrese al estado de asombro en que vivías cuando veías las cosas por primera vez, amplía nuestro marco de referencia y hace que veamos que nuestra cultura no es la única, permitiéndonos valorar nuestra propia historia y entorno habitual. Nos brinda la posibilidad de aprender palabras nuevas en otros idiomas y verificar que todo el mundo a veces llora, grita o se enfada y que la risa es un idioma internacional. Ayuda a poner en verdadera perspectiva nuestra situación y resaltar aspectos positivos. Incluso el cambio de ambiente es una buena manera de romper con malos hábitos y comenzar una vida nueva. Viajar es descubrir nuevos lugares y nos propicia el hecho de probar nuevas comidas y sabores. Definitivamente, viajar aumenta la creatividad y la capacidad de resolver problemas.

Viajar a Islandia es una de las mayores aventuras que puedes realizar. La Isla de Hielo y Fuego es un paraíso natural mágico, en el que podrás descubrir una historia increíble, una cultura sobresaliente, unos paisajes únicos, espectáculos prodigiosos de la naturaleza y especialmente gente maravillosa en un entorno privilegiado. Viajar a Islandia es una experiencia inolvidable y así lo señalan los exigentes reporteros de la revista “National Geographic”, que recomiendan muy especialmente viajar hasta la Isla de Hielo y Fuego.

Desde Ruta Islandia nos gustaría compartir algunos detalles que hacen de esta maravillosa isla un destino muy especial. Groenlandia debería llamarse Islandia. Ambos lugares sugieren un significado opuesto a su nombre, ya el que significado de ambas palabras (Islandia; tierra helada Greenland/Groenlandia; país verde) es diametralmente opuesto a la percepción que se percibe de su topografía. Los antiguos vikingos son los responsables, intentando proteger la isla de la inmigración. Reykjavik (que significa literalmente “la bahía del humo”) es la capital más nórdica del mundo y en verano hay veinticuatro horas de luz diaria, mientras que en el invierno hay muy pocas horas de luz. Islandia, el país más joven del planeta geológicamente hablando, es un país muy verde con el clima mucho más suave de lo que uno piensa, donde la gente pasa menos frío durante el invierno que en otras capitales europeas.

Islandia fue colonizada entre 874 y 930 DC por los colonos nórdicos que iban en busca de nuevas tierras de cultivo. Islandia disfrutaba de un clima privilegiado por su situación en el mapa y los colonos pensaron que habían encontrado un paraíso. Tradicionalmente, ha sido notable la fascinación e interés que han despertado entre aficionados a la historia el tema de los vikingos, donde abundan falsos tópicos. Un ejemplo al respecto podría ser el papel que las mujeres de estos bravos guerreros desempeñarían en el organigrama social. Cada vez se han ido encontrando más tumbas de mujeres guerreras ataviadas con su armamento y con un ajuar de joyas que permite afirmar que las mujeres vikingas desempeñaron un gran rol guerrero. Los vikingos, aparte de guerreros, comerciantes, conocedores de la legalidad, marinos, labradores y obreros especializados, eran unos seres que disfrutaban de su familia y respetaban a su mujer. La mujer en Islandia es profundamente respetada, tal vez como herencia de la cultura vikinga. En la actualidad, la gran mayoría de los estudiantes universitarios son mujeres, de las que cuentan que tienen una gran fuerza. Los niños y niñas son tratados de igual forma, incluso visten a los niños de rosa y las niñas de azul para jugar con los distintos roles. Es una tierra en la que la mujer suele llevar la voz cantante en cuanto al juego de la seducción.  En Islandia es muy habitual que sea el marido quien pasa más tiempo con los niños y el que se encarga de las tareas del hogar. Islandia fue el primer país del mundo en votar democráticamente a una mujer como presidente, disfrutando el parlamento democrático más antiguo en el mundo con origen en el año 930. Resulta curioso que sea uno de los países con más madres solteras del mundo: la tasa de embarazos fuera del matrimonio es del 66%. La mentalidad tan abierta de los islandeses y las muchas ayudas del gobierno ayudan a que este país tenga una tasa de natalidad altísima y que sea algo natural ver a chicas jóvenes solteras con hijos. En un informe del Parlamento quedó claro que una de las principales causas de la crisis fue la falta del punto de visto femenino en la toma de decisiones.

Los islandeses son muy educados y siempre visten a la última moda. La gente en general es muy guapa y desde luego los más amables que habitan en nuestro planeta, pero además… son felices. En una encuesta reciente, los islandeses han resultado ser el país europeo donde más felices están con su calidad de vida. Y no es de extrañar, ya que su cultura y el civismo del país, unido a una naturaleza deslumbrante, hacen posible una gran felicidad. Es uno de los países con mayor longevidad media de la población y que disfrutan de la mejor calidad de vida del planeta.

La mayoría de los islandeses acaba sus estudios universitarios entre 25-28 años y la inmensa mayoría habla un segundo idioma, generalmente inglés. Hay una alfabetización del 99,9 % de la población y esto da lugar a que Islandia sea el país que compra más libros per cápita del mundo. La lectura en este país está tan enraizada que forma parte de sus vidas. Uno de cada diez islandeses ve publicado un libro escrito por él… hasta hay una frase en islandés que refleja el fenómeno: “Ad ganga med bok I maganum” “Todo el mundo da a luz a un libro”. Los islandeses pueden leer las sagas que eran escritas hace más de mil años en su lengua actual sin problemas.  

Hasta los años 70, Islandia era un país pobre acostumbrado a vivir de forma austera, en el que incluso la fruta era un lujo. Como en muchos otros países vivieron un auge económico que provocó que la inmensa mayoría de la población viviera al margen de su filosofía austera. Esto llevó a la quiebra de los principales bancos islandeses, terminando con la riqueza y los créditos infinitos. Ni los políticos ni los hombres de negocios querían asumir su parte de responsabilidad y esto despertó la indignación de los ciudadanos, que se concentraron ante la puerta de su Parlamento. Años después, mediante referendos, el pueblo ha expresado que no quiere pagar los miles de euros de la deuda al Reino Unido y Holanda, por los errores de la banca privada ahora nacionalizada, y el país parece estar saliendo de la crisis.

Un estudio reciente de la revista de negocios islandesa afirma que ser pescador es la profesión ideal para ganar mucho dinero en Islandia. Y es que los rudos marineros de Islandia cobran de media más que un director ejecutivo de una gran empresa por pescar bacalao y otras delicias marinas. Es evidente que la pesca en Islandia es un gran motor económico.

Los islandeses no tienen apellidos tal y como los conocemos en el resto del mundo. Sus apellidos consisten en el nombre del padre y después se añade “son” o “dóttir” dependiendo si es un hijo o una hija. El uso de los apellidos en Islandia tiene menos importancia que el uso de los nombres. Uno de los reclamos publicitarios de la principal empresa de aviación del país dice textualmente: “Lo interesante del país no son sus bellezas naturales, sino que el nombre del Primer Ministro figura en el directorio telefónico” (y es cierto)

Es uno de los pocos países que tiene un banco de información genética de todos sus habitantes. Islandia tiene la mayor densidad de teléfonos móviles por cabeza del mundo (hay más teléfonos móviles que habitantes), y la práctica totalidad de la población tienen conexión a Internet. Los islandeses consumen la mayor cantidad de Coca-Cola por persona del mundo, mientras que hasta el año 1989 la cerveza fue prohibida y el boxeo estuvo penado hasta hace sólo unos años. Tienen muy buenos productos de panadería, como por ejemplo el kleinur, pero hay delicias muy extrañas para el visitante en general, como la cabeza de oveja cocida o el tiburón podrido, la joya de la corona de Islandia en cuestiones culinarias, comparable al jamón ibérico en España. Los islandeses están fascinados por los helados y las heladerías suelen cerrar muy tarde en la isla.

En una encuesta de hace unos años, el 64% de los islandeses no negaba la existencia de los elfos y el 18% afirmaba su existencia. En los jardines de muchos hogares se pueden ver pequeñas casitas construidas para ellos y muchas obras de infraestructura esquivan piedras para evitar dañarlas, ya que dicen suelen ser el hogar de los elfos. La construcción de una autovía en la Península Alfanes, cerca de Reykjavik en Islandia, fue suspendida porque podría presentar una amenaza a la vida de los elfos y pequeños duendecillos invisibles. El Tribunal Supremo aceptó un recurso que dice que el desarrollo podría tener un impacto cultural al afectar la vida de estos personajes de la mitología.

El miembro del Parlamento Árni Johnsen transportó recientemente una roca de 50 toneladas desde la montaña Hellisheiði al patio trasero de su casa en Vestmannaeyjar, destacando que ahí habitaba una familia de duendes, que incluía una pareja de abuelos, un par de padres y tres hijos. “Si los mueves, está bien, sólo que hay que tener mucho cuidado, hablar con ellos y ser muy suave”. Según el folclore islandés, miles de elfos tienen sus casas en los desérticos parajes del país

Géiser es de las pocas palabras islandesas exportadas al mundo y hay más de 600 géiseres repartidos por todo el país. Es uno de los lugares más volcánicos del planeta tierra, con más de 200 volcanes, muchos de ellos activos, en un país especial en el que el visitante tiene la posibilidad de disfrutar de experiencias muy difíciles de vivir en cualquier otro lugar del mundo. La última apuesta de aventura destacable del país nórdico permite al intrépido explorador emular las peripecias de los protagonistas de aquella celebérrima novela de Julio Verne y adentrarse en las entrañas de un auténtico volcán. Si bien la actividad es totalmente segura, en caso poco probable de deceso tienen por costumbre cremar a sus clientes a la vieja tradición vikinga.

Tan solo el 1% de la población vive en lugares donde pueden divisarse las auroras boreales. Desde Islandia, sin embargo, tendremos la posibilidad de disfrutarla durante más de 200 días al año. Euforia y fascinación son sólo algunas de las sensaciones que se experimenta cuando contemplamos una aurora boreal llena de colores brillantes en el cielo. Un fenómeno natural que consigue emocionar como pocos al viajero, una experiencia única en la vida y que nunca podrás dejar de recordar. La aurora boreal bailando en las alturas es un fenómeno natural tan poderoso y único que cambia la vida de algunas personas. Las auroras boreales pueden ser visibles en cualquier época del año mientras haya oscuridad suficiente, el factor determinante es la luz. Cerca del Ártico el sol no se pone en verano, por lo que durante varios meses al año los países que se encuentran en dicha zona no ven la noche, imposibilitando la aparición de las auroras boreales. Cuando la noche hace su aparición, las auroras lo hacen con ella.

El porcentaje de tierra cultivable es del 0,07% y un 11% de su territorio y está cubierto de glaciares. Otra curiosidad de su tierra: no hay apenas árboles y los que hay han sido plantados por el hombre, hasta el punto de que los islandeses son los que plantan más árboles por persona en el mundo. Es uno de los pocos lugares del planeta donde no hay hormigas. La Isla de Hielo y Fuego está habitada por 300.000 personas y el doble de ovejas. No existen la educación ni la sanidad privada; los servicios públicos son tan buenos que no hay demanda. La compañía aérea Icelandair ha sido votada como una de las mejores aerolíneas del mundo.

Islandia es el primer país que sobreviviría la crisis mundial del petróleo y sería el último país en perecer ante la carencia de agua en el mundo. Su clima con abundante lluvia, los icebergs, y lagos y ríos con el agua más pura asegura el abastecimiento continuo. El agua que podéis beber del grifo en Islandia es una de las aguas con la calidad más alta del mundo. En Islandia el agua de lluvia y las reservas naturales de líquido son tan abundantes y descontaminadas, que el agua que se consume llega sin ningún tipo de tratamiento. Todas las casas tienen agua caliente gratuitamente por la naturaleza, gracias a los pasadizos subterráneos de tipo volcánico; en ningún otro país hay documentadas tantas erupciones volcánicas.  La energía natural asegura la electricidad. La calefacción, e incluso los autobuses del transporte público, dejaron de ser dependientes de gasolina.

Islandia no tiene su propio ejército, ni fuerzas aéreas, ni guardacostas. Sólo una unidad de élite, el “Escuadrón Viking” y una pequeña parte de los poco más de 600 policías del país, llevan armas; aunque uno de cada tres ciudadanos posee un arma de fuego, el índice anual de asesinatos es inferior a dos por cada cien mil habitantes, siendo el país más seguro del mundo: la población carcelaria es de ciento veinticinco personas aproximadamente, generalmente condenados por delitos económicos. Tal vez por ello la policía islandesa ofrezca una imagen tan amable desde su cuenta de Instagram.

El runtur es la fiesta nocturna por excelencia de la capital y durante los fines de semana, miles de personas salen a disfrutar de la noche y convierten a Reykjavik en una de las ciudades más marchosas de Europa, en la llamada “Ibiza del norte” por su gran ambiente. La música es otro de los aspectos culturales más notables, conservando las tradiciones de la música folklórica, unidas al pop y a la música electrónica. Es original y distinta, como los propios islandeses. Algunos grupos han logrado que el mundo conozca su estilo, como Bjork o Sigur Ros. También podréis conocer: Olafur Arnalds, Gus Gus, Múm, Amiina, Rökkurró o Parachutes.

Thor, Oddin o Freyja, los viejos dioses de los pueblos nórdicos, que poblaron durante siglos los mares, los volcanes, las nieves y los bosques de Islandia, han resurgido. A partir de los años setenta surgen comunidades que cuentan con miles de creyentes en todas las partes del globo y con un marcado matiz new age. En Islandia el 10% de la población profesa esta religión. Podríamos considerarla como dentro del árbol de las creencias neopaganas, que recuperan religiones precristianas o animistas. Esto incluye también acercamiento a los dioses de la naturaleza, un panteísmo en el que la magia juega un papel importante para trabajar con esas fuerzas naturales no visibles. Los principales Aesir o dioses son Oddin, padre de todos los dioses, Thor el dios del trueno y la poesía o Freyja diosa del amor y la fertilidad, aunque también nos encontramos con Nerthus, la diosa madre tierra, los landvaettir, espíritus de la naturaleza y los álfar (elfos) que son los espíritus guardianes. En el Ásatrú hay dos rituales esenciales: el blot y el sumbel. El blot puede ser diario y es básicamente una ofrenda de comida o bebida a los dioses. Se realiza tanto como ceremonia pública o privada. El sumbel es una reunión en la que los participantes van pasando un cuerno lleno de cerveza y realizan un brindis cuando les llega el turno. Suelen hacerse en tres rondas y cada comensal debe brindar tres veces.

La versión islandesa de Santa Claus o Papa Noel son los Jólasveinar. Se trata de trece troles feos, que huelen mal y que viven en la montaña. El día 12 de diciembre empiezan a llegar a las ciudades hasta la mañana del día de Navidad. Estos curiosos personajes dejan regalos a todos los niños en sus zapatos o sus calcetines que están colgados en la ventana desde el día anterior. En el caso de que los chiquillos sean traviesos, les dejan una patata o algún objeto que les recuerde que deben comportarse mejor. El día después de Navidad, los troles se empiezan a ir uno a uno, con lo que la Navidad dura desde el 12 de diciembre hasta el 6 de enero.

Las festividades religiosas, especialmente la Pascua y la Navidad, se han convertido en elementos importantes y especialmente recomendables en Islandia. La Navidad islandesa se centra alrededor de los niños. Los miembros de una familia se juntan, disfrutan de buena comida, se visten en sus mejores galas y pasan tiempo los unos con los otros. El repicar de campanas de la Iglesia Luterana en Reykjavik es transmitido nacionalmente como el inicio de una misa especial, lo cual es señal para abrazarse y desearse una Feliz Navidad. La Nochebuena es el punto más importante de la Navidad islandesa, y la cena es sólo el comienzo de la velada, que da lugar al gran momento cuando todos abren los regalos. La característica más resaltante del Año Nuevo islandés son los fuegos artificiales; en esa noche todo el mundo puede comprar y hacer explotar fuegos artificiales (en otras fechas esto requiere una autorización especial). Y los islandeses se aseguran de aprovechar la oportunidad, ya que prenden miles de fuegos artificiales toda la noche, llegando a su punto máximo a la medianoche, cuando el cielo se ilumina por varios minutos mientras los camiones de bomberos y los barcos pitan sus bocinas para darle la bienvenida al Año Nuevo.

La genética avala que los vikingos islandeses llegaron a América cinco siglos antes de que lo hiciera desde España Cristóbal Colón. Un estudio con participación española revela a partir del ADN que una expedición islandesa llevó a la isla a una india, que dejó su linaje a lo largo de generaciones. El mismo linaje se encontró posteriormente en cuatro familias, integradas por unas ochenta personas, que vivían aisladas en el sur de la isla. Islandia es así… sorprendente.

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Viajar a Islandia es una de las mayores aventuras que puedes realizar. La Isla de Hielo y Fuego es un paraíso natural, en el que podrás descubrir una historia increíble, una cultura sobresaliente, unos paisajes únicos, espectáculos de la naturaleza prodigiosos y especialmente gente maravillosa en un entorno privilegiado. Un viaje a Islandia es una experiencia inolvidable y así lo señalan los exigentes reporteros de la revista “National Geographic” que lo recomiendan muy especialmente

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